Declaración de principios

El Movimiento político, social y ciudadano, ACCIÓN REPUBLICANA, representa a una comunidad de personas de diferentes edades y con distintas experiencias de vida, que compartimos una misma visión de nuestra historia; una misma escala de valores y  principios fundamentales; un mismo sueño de justicia, de desarrollo espiritual y material, de progreso y bienestar para todos; y que hoy nace a la vida pública, con la firme voluntad de destinar sus afanes y mejores esfuerzos, a hacer realidad esos ideales:

 

  1. Somos un movimiento desde y para las Personas y que defiende la Vida desde la concepción hasta la muerte natural. Todas las personas han sido creadas con un fin trascendente, y como consecuencia de ello, nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Dicha dignidad y los derechos emanados de ella son anteriores y superiores al Estado, y es precisamente por esto, que el Estado debe estar al servicio de todas las personas, especialmente de las más vulnerables. Como consecuencia directa de la naturaleza trascendente y digna de todas las personas, es que defendemos su vida desde la concepción hasta la muerte natural, sin excepciones.

 

  1. Somos un movimiento que cree en Dios. Comprendemos que la dignidad y fin trascendente de las personas se manifiesta, entre otras cosas, en el respeto y defensa de su libertad de conciencia y el derecho a que se respete toda expresión religiosa que tenga como finalidad la búsqueda de su reencuentro con Dios. Toda intolerancia, persecución o violencia contra la fe y sus expresiones, constituyen un acto en contra de los derechos de las personas y un atentado a la sociedad democrática.

 

  1. Somos un movimiento que cree en la Sociedad y que promueve la Familia. Toda persona nace en un contexto social, de relaciones humanas, que se manifiesta desde el más básico y valioso de los grupos intermedios que es la familia fundada por el matrimonio entre hombre y mujer. Es en la sociedad y su interacción con otros, en donde la persona humana alcanza su máximo desarrollo material y espiritual posible. El Estado debe garantizar y respetar la autonomía de las sociedades intermedias y en especial, proteger y promover la familia, el núcleo fundamental de la sociedad.

 

  1. Somos un movimiento que cree en la Verdad. La verdad y el bien son realidades objetivas, conceptos que es posible descubrir racionalmente en la noción que todo ser humano tiene de ese conjunto de virtudes morales objetivas, y que responden al orden natural de las cosas, y que nunca una mayoría electoral ni parlamentaria, ni ninguna autoridad política puede modificar o desconocer. Esas verdades morales se resumen en la conciencia que todos tenemos de que nunca se puede hacer a otra persona lo que no quisiéramos que se nos hiciera a nosotros, lo que nos debiera inducir a hacer con el prójimo, todo aquello que desearíamos que los demás hicieran por nosotros. Sostenemos que ni la verdad ni el bien pueden ser definidos por mayorías políticas circunstanciales, porque en ese caso no existirían sino sólo como conceptos esencialmente transitorios, relativos y cambiantes. Nuestra acción política está principalmente encaminada a hablar con la verdad y en defensa y promoción del bien objetivo, aunque ello nos signifique, en variadas oportunidades, ir contra la corriente. Así, y como promotores de la verdad, estamos orgullosos de lo que creemos y utilizaremos cada espacio para defender nuestras ideas. Sin complejos y sin concesiones en la defensa de nuestros principios.

 

  1. Somos un movimiento que busca el Bien común y que defiende la Patria. El fin del Estado y de la política es el bien común, ese conjunto de condiciones económicas, sociales y políticas que le permiten a todos los miembros de una sociedad, tanto en la forma de una comunidad, como a cada uno de sus integrantes individualmente, alcanzar en paz y en armonía social, su mayor bien espiritual y material posible. Tal como señalamos, en el centro de nuestro accionar está la noción de comunidad como espacio fundamental para la generación de esas condiciones que permiten esa mayor realización humana. Esta comunidad, en parte, ha sido formada a través de la historia por sus fundadores y antepasados, y en otra parte, está por hacerse a través de las presentes y futuras generaciones. Por eso mismo, respetamos profundamente nuestra Patria hecha por quienes le han entregado su vida en el pasado, y promovemos y valoramos el compromiso con ella por parte de los chilenos de hoy y del mañana, defendiendo con orgullo nuestra historia, tradiciones y valores.

 

  1. Somos un movimiento que defiende la Libertad de las Personas y de los Cuerpos Intermedios. Para que la persona humana pueda realizarse de la forma más completa posible sin obstáculos ni regulaciones innecesarias, se necesita un Estado que apoye, subsidie, pero que jamás sustituya a la sociedad libre. Así, y dado que toda persona necesita del concurso de otras para poder alcanzar sus fines específicos, afirmamos que es una condición fundamental del orden político, el respeto a la libertad de las personas para que puedan elegir y decidir su destino, para que puedan crear los organismos y agrupaciones intermedias que les permitan a cada uno de sus integrantes, alcanzar la mayor realización posible.  Una sociedad auténticamente libre es aquella en que el Estado asume un rol subsidiario, en virtud del cual él y toda organización mayor, deben respetar la esfera de acción o de competencia de organizaciones menores, y apoyar por lo tanto a la familia, la primera y más importante de ellas por su naturaleza y por sus fines, y a todas las agrupaciones intermedias para que las personas, puedan ejercer sus derechos fundamentales, y buscar la forma de alcanzar sus propósitos de bien, así como de resolver sus necesidades materiales y espirituales, sin que tengan que depender necesariamente del Estado para ello.

 

  1. Somos un movimiento que cree en la Justicia Social. Un verdadero Estado subsidiario siempre debe promover que cada persona se desarrolle de manera autónoma, pero no puede permanecer indiferente frente a quienes han quedado marginados del progreso, excluidos de sus beneficios, y luchan desesperadamente contra su indigencia, contra la miseria, contra el hambre, las enfermedades, y todos los males asociados a esa condición. Es por esto que creemos que uno de los elementos más relevantes del bien común, es la justicia social, entendida como la virtud de dar a cada uno lo que le corresponde a partir de garantizarle a todos, la mayor dignidad posible. Ella es también el principio que nos enseña que no puede ser igual la medida en que cada persona contribuye a él, sino que debe ser proporcional, según las posibilidades individuales, las aptitudes y las capacidades o ventajas de cada uno. En el ejercicio de su libertad, las personas y grupos compiten y se esfuerzan por rendir al máximo de sus capacidades. Sin embargo, creemos que nunca puede ser ético dar por perdidos ni postergar el auxilio a quienes están en una situación de grave desventaja. Por eso, uno de nuestros principales compromisos, es hacer de Chile un país libre de la extrema pobreza, y de los males asociados a ella, pero siempre en vistas que cada persona pueda desarrollarse de manera autónoma y sin caer en asistencialismos para que todos puedan desarrollarse en igualdad de condiciones.

 

  1. Somos un movimiento que cree en la Economía Social de Mercado. De lo anterior se desprende nuestra resuelta y férrea defensa de la libre iniciativa privada en materia económica, nuestra defensa de las garantías constitucionales a fin de impedir que el Estado invada el campo de actividad económica y social propio de los particulares, y nuestra defensa y fomento del derecho de propiedad para todos, porque estamos convencidos de que la propiedad constituye uno de los pilares que hace efectivamente libres a las personas. Pero asimismo, defendemos la solidaridad como imprescindible complemento de la subsidiariedad, debiendo la comunidad tener consideración especial por la condición de vida de cada ser humano y de respeto a sus derechos fundamentales,  expresión del humanismo tan propio del alma nacional, el cual permite al Estado desde su rol subsidiario, regular, fiscalizar y sancionar drásticamente, los abusos, los resquicios y  las irregularidades de quienes actúan desde un libertinaje irresponsable, vulnerando la libertad de los demás miembros de la comunidad y cercenando los pilares del bien común.

 

  1. Somos un movimiento que aspira al Progreso. Entendemos que el crecimiento económico no siempre es suficiente. Nuestro objetivo es el Progreso, un desarrollo económico, social, cultural y espiritual que beneficie a todos los chilenos y que sea sustentable y sostenible en el tiempo. Precisamente, donde usando el ingenio humano, potenciemos además un uso responsable de nuestra tierra y donde nuestros proyectos no se agoten en nuestra generación, sino que estemos pensando permanentemente en el futuro y los que están por venir.

 

  1. Somos un movimiento Democrático. Siendo la Democracia el sistema de gobierno más adecuado para definir con la participación ciudadana las grandes estrategias de desarrollo nacional y los proyectos país más prioritarios, así como la forma de resolver los problemas de pobreza y de injusticias, es indispensable que las instituciones fundamentales del sistema político respondan con profesionalismo e independencia de intereses económicos e ideológicos, a las exigencias éticas y sociales que se desprenden de esas responsabilidades. Una administración pública concebida como botín electoral, como trinchera ideológica o como caja pagadora de servicios políticos, que acumula funcionarios y gastos gigantescos, sin un sistema objetivo de medición de la productividad de sus labores o funciones, es sin duda una fuente de abusos, de corrupción y derroche de los recursos públicos, que es éticamente inaceptable.

 

  1. Somos un movimiento que Rechaza la Violencia y particularmente, la delincuencia, el terrorismo y el narcotráfico que amenazan gravemente el futuro de la sociedad chilena. Creemos que la mayor amenaza para la democracia y la convivencia pacífica entre los chilenos, radica en la incontrolable expansión del narcotráfico, la penetración y el control que él ejerce hoy sobre la delincuencia común que adopta aceleradamente las peores prácticas criminales, delitos siempre asociados al gigantesco lavado de dinero que este mundo delictual produce, todo lo cual se ve agravado por sus conexiones y redes con el terrorismo ideológico de movimientos que creen en la agitación social y en la violencia, como un medio legítimo para alcanzar el poder, y sustituir el sistema democrático, que ellos mismos repudian. Creemos que, como eje transversal de todos los chilenos, resulta necesario un acuerdo nacional para combatir estos flagelos con toda la fuerza y que se anticipe a la continuación expansión de estos males por el país.

 

  1. Somos un movimiento que cree y promueve la Descentralización. Creemos que el país debe resolver urgentemente el problema del centralismo, que tanta dependencia y postergación ha provocado en la mayoría de las regiones del país. Sostenemos que no hay proyectos con mayor rentabilidad social e interés general para el país, que convertir a las regiones en centros de un desarrollo humano integral.

 

  1. Somos un movimiento que promueve en un Estado Moderno y Transparente. No queremos un Estado grande, sino un Estado justo, que tenga el tamaño mínimo necesario y que sea eficaz, moderno y transparente pues éste se financia con los recursos de todos los chilenos. Que asuma sus funcionalidades propias, pero que respete y promueva la libertad en la sociedad. Creemos en un Estado probo y transparente, que use eficaz y eficientemente los recursos de todos los chilenos. Propiciamos, por lo mismo, como una de las medidas más urgentes, una reforma estructural a la administración pública. Proponemos convertir a la administración pública, a todos sus servicios, a las empresas fiscales y a las instituciones del Estado, en un área libre de malas prácticas, en un modelo de eficiencia, con una clara orientación hacia las necesidades materiales y espirituales de las personas, con un auténtico espíritu de servicio a la comunidad, y un claro e invariable sentido del deber con los intereses superiores del país.

 

  1. Somos un movimiento que se rebela contra los Abusos y la Corrupción en los organismos públicos; Ligado a lo anterior, es que no aceptamos que los políticos y los empleados públicos se conviertan en una casta de privilegiados, y nos rebelamos contra los abusos de aquellos poderosos que viven de la burocracia, esperando del Estado y de los servicios públicos, responsabilidad social, espíritu de servicio, respeto a los derechos fundamentales de sus ciudadanos, y un efectivo compromiso con el bien común.

 

  1. Somos un movimiento que cree en una Política Cercana y Sincera. Rechazamos el populismo y promovemos la honestidad como una plataforma de acción política, donde quienes tienen un rol público miren a las personas a la cara y les digan la verdad. La crisis de la política hoy lo demanda y el nuevo ciclo debe forjarse desde la recuperación de la legitimidad pública de los actores políticos. Creemos que la técnica cumple un rol fundamental en la política, pero donde la experiencia en terreno y cercana a las personas es fundamental.

 

  1. Somos un movimiento de Jóvenes y Nuevos liderazgos. Creemos que todo proyecto político y social que aspire a transformaciones profundas y duraderas, debe fundar su actuar y su estilo, en la promoción de nuevos liderazgos, con una vocación real por invitar, promover y potenciar a que nuevos rostros y nuevas generaciones, sean forjadores del futuro de nuestra Patria, haciéndose parte de la discusión política y social, y recuperando la formación y la participación de nuestros jóvenes en todos los espacios de una sociedad en movimiento.

 

  1. Somos un movimiento que cree en la Acción Republicana. Creemos que la forma más efectiva de promover nuestros principios es a través de la acción política en vistas al bien común, con la participación de todos y en comunidad, a fin de lograr nuestro máximo desarrollo material y espiritual posible. En este sentido, estamos convencidos de que no basta con diálogos, discusiones y escritos, sino que nuestro estilo de hacer las cosas nos impone el deber de ser un movimiento de acción, que sea protagonista en los espacios físicos y digitales a fin de promover una sociedad libre y responsable. Pero por sobre todo, somos un movimiento Republicano, que cree en el valor de la participación ciudadana así como en el respeto de la Constitución y de las leyes, porque ellas nos protegen de los abusos y de la violencia, y porque nos reconocen los mismos derechos y deberes a todos, haciéndonos iguales ante la ley.
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